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Dani Rodríguez no seguirá en el Montañeros la próxima temporada | Gracias por tu trabajo y dedicación

Con mucho trabajo y buena letra, Dani Rodríguez consiguió que el Montañeros no pasase los apuros que se preveían para conseguir la permanencia. Con una solidez defensiva a destacar y eficacia en ataque, el equipo morado hizo méritos para continuar en Preferente. El que no seguirá será el míster de la salvación.

¿Por qué no seguirás en el Montañeros?
La decisión de no continuar la temporada que viene se debe a motivos estrictamente de carácter personal y, aunque no me imposibilitan entrenar, sí que me obligarían a un esfuerzo extra que en esta etapa de mi vida no me compensa asumir.

¿Tenías la decisión totalmente clara o le has dado vuelta en las últimas jornadas?
La primera vez que me reuní con Pablo Fernández y me ofreció el puesto le expliqué mis circunstancias y pensamientos. Traté de dejar muy claro que lo más normal es que solo estuviera hasta final de temporada. Quise ser muy claro desde el principio por si eso suponía algún problema al club y para evitar posibles malentendidos. Es cierto que una vez que transcurren las semanas, ves como te trata la gente del club, vives el día a día con los jugadores, ves cómo se entrena, cómo se compite, cómo llegan los resultados y te replanteas la situación. Es imposible no darle vueltas Una vez analizado con calma, con frialdad y con sentimiento, creo que lo mejor para mí es mantener la decisión que exprese al club en el momento de mi fichaje.

¿Ha intentado convencerte el Montañeros?
Desde el primer momento noté valoración por parte del club hacia mí como persona y hacia mi trayectoria como entrenador. En estas semanas, han sido varias veces las que Pablo Fernández me ha hecho saber su interés por mi continuidad. Además, Posi, entrenador de juveniles y hombre importante en la estructura del club, también me ha mostrado su cariño y sus ganas de que continuara. El presidente también me hizo saber su apoyo para que cambiara mi decisión. Por otro lado, en el día a día, también he sentido que había mucha gente que deseaba mi continuidad. Manolo, delegado y persona fundamental en estas semanas, me ha hecho sentir muy querido y no había día que no me dijera que le encantaría que me quedara y eso, unido a que han sido muchos los jugadores que me han mostrado su cariño y su motivación para continuar juntos la próxima temporada, ha hecho que me sienta muy agradecido y que la decisión de no continuar fuera más difícil de tomar.

¿Cómo describirías a tu último club?
El Montañeros es un club que está formado por pocas personas pero muy capaces. Asumieron un proyecto desde cero con problemas económicos y sociales importantes y hoy en día están poniendo al club donde se merece estar por su historia y, sobre todo, por el trabajo que se está desarrollando. Después de salvar esta temporada, el primer equipo tiene todo para seguir en línea ascendente, los juveniles se han quedado a un paso del ascenso de categoría pero están consolidados esa lucha que acabarán consiguiendo, las categorías base cuenta cada vez con más niños y la formación mejora cada temporada. El Montañeros es un club en clara línea ascendente.

Por segunda temporada consecutiva, salvas un equipo tras cargo de él en las últimas jornadas. ¿Cómo consigues adaptarte en tan poco tiempo a una dinámica para conseguir los objetivos?
‌La temporada pasada fue la primera en la que me hice cargo de un equipo a final de liga. Fue por un aspecto sentimental pero resultó enriquecedor como entrenador. La experiencia me gusto, no solo por el resultado final, sino por las estrategias psicológicas que hay que utilizar: ganarte al jugador, transmitir calma, ilusión y seguridad en lo que haces y dices, modificar los conceptos técnicos-tácticos que crees oportunos… Este año, siendo similar el momento en el que coger el equipo, había muchas diferencias: un club en el que nunca había estado, un equipo que estaba abajo pero que empezó la temporada con objetivos más ambiciosos por lo que a nivel psicológico era un reto mayor, un equipo con un modelo de juego diferente… En definitiva, creo que mi buena adaptación a estas situaciones viene dada por mi personalidad tranquila, mi autoconfianza debido a muchas experiencias ya vividas, mi trato cercano y amable con los jugadores y a la pasión e ilusión que trato de transmitir en cada tarea, en cada charla. En cuanto a lo técnico-táctico , no tengo una varita mágica, pero tengo mis ideas y las tengo muy claras. Trato de trabajarlas y convencer al jugador de que ese es el camino correcto para conseguir el objetivo marcado. No los mareo. No vendo humo, soy honesto, miro a la cara y siempre estoy dispuesto a escuchar a cualquier miembro de la plantilla o del club que quiera aportar algo. No pienso que mi receta sea la mejor, pero es en la que creo y la que trabajo.

¿Echas de menos las pretemporadas?
Las pretemporadas son, probablemente, el periodo más bonito en la labor de un entrenador. Empezar de cero a trabajar con un grupo de personas, conocerlos, encontrar sinergias, preparar el modelo de juego, pararse en detalles… Son aspectos que, a cualquiera que le apasione el rol de entrenador, hecha de menos cuando no tiene. Estas temporadas, al ser por decisión propia, me ha resultado más fácil no vivirlas, además de que me gusta más centrarme en lo positivo de la situación y me permite vivir situaciones y experiencias nuevas, lo cual me facilitan una mayor formación como entrenador.

¿Qué valoración haces del Monta desde que te has hecho cargo?
La valoración es muy positiva no solo por los resultados, que es obvio sino por el día a día. Hemos vivido diez semanas de buena sintonía, buen ambiente de trabajo y se ha visto una evolución y progresión clara desde el primer partido al último. En cada semana, el equipo era capaz de mantener sus fortalezas y mejorar sus debilidades. La valoración de todo el proceso ha sido muy positiva.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor en ese tiempo?
Lo mejor ha sido el clima de tranquilidad que conseguimos desde el primer día. Me sentí recibido con muchísimo respeto y percibí muchas ganas e ilusión de empezar la nueva etapa. Eso me dio mucha energía y mucha motivación para lo que se nos presentaba por delante. A partir de ahí, disfruté mucho de cada entreno y cada partido. Lo peor, como siempre, las bajas. Algunos por lesiones como Añón y Elmer, dos jugadores que conocía bien por diferentes motivos y con los que tenía ilusión por trabajar y competir, pero sus lesiones complicaron todo. Por otro lado, la de Javi Suso por motivos de trabajo y siendo el único delantero del equipo nos dejaba en una tesitura que podía traer complicaciones, pero de las cosas malas a veces surgen otras buenas, el grupo se unió más y todo el mundo aumentó su nivel para tratar de compensar los problemas.

¿Ha jugado el equipo a lo que has querido?
En líneas generales, puedo decir que el equipo ha jugado a lo que pretendíamos. Hay un claro ejemplo que es el primer partido. Tenía claro que mi mensaje debía ser completamente diferente a lo que venía haciendo el equipo. Era arriesgado porque, si salía mal, quién sabe que hubiera pasado a partir de ahí, pero yo tenía claro que contra el San Tirso debíamos hacer un partido de repliegue, de mucho juego largo, de no combinar en exceso, de saber sufrir y saber esperar nuestra oportunidad; en definitiva, un partido que a mis jugadores no les iba a motivar. Pero lo hicimos, los jugadores creyeron y tuvimos el buen hacer y la fortuna de ganar.

¿Estaba capacitada la plantilla para quedar más arriba del décimo puesto?
En la charla del último partido me centré en recalcarles los méritos que habían hecho durante las ocho jornadas que llevábamos juntos: clasificación, goles a favor, goles en contra… Era mi manera de darles las gracias por todo el trabajo que habían hecho y por lo que me habían ayudado como entrenador. Les dije que, para mí, el nivel que estábamos dando era el nivel real de este equipo y que con este ritmo de puntuación y de estadísticas el equipo estaría entre el segundo y el quinto puesto. Realmente pienso que el nivel de esta plantilla es más alto de lo que la clasificación final indica.

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